-A los ojos más hermosos del mundo.
Dicen que cuando dos personas se conocen, dos mundos colisionan y crean uno nuevo: ahora yo habito una ciudad que solo conocemos tú y yo.
Una ciudad que florece solo porque camino a tu lado, donde el tiempo no existe cuando tomas de mi mano, y parece que estamos abrazados hace milenios y que construimos piedra a piedra todo cuando pisamos.
Bendigo todo el camino que te trajo a mi: Dios dá. Y ahora todo huele a ti, dejaste huella. Y seguir después de ti, se siente frío: Dios quita.
Besé tus pasos, acaricié tus alas y emprendiste el vuelo, “nos volveremos a ver” y sonreías. Aquí está tu recuerdo en cada esquina, me quedé atrapada entre tus brazos.
Quizá no, dos personas no se encuentran dos veces, no igual, nunca igual.
Pero si un día tu vuelo de cóndor surca mi cielo, te recibirán mis manos con un mate y un abrazo.