viernes, 19 de julio de 2019

No quisiera despertarme el día de mañana y darme cuenta de que dejé de ver tus ojos por voltear hacia un pasado que no era más que dolor. Mírame, mírame todo lo que quieras, este silencio es tuyo y todos los que quieras, también todas las palabras y las miradas y tus manos que tocan mis manos como mariposas. No quiero dejar pasar un minuto más sin que lo sepas: me gustas.    


Me gusta tu risa para acompañar mis tonterías, me gusta tu voz para platicar todas las noches, todas las tardes y esos momentos a las dos de la mañana. Me gustan tus ojos para perderme en ellos. Tu boca me gusta para leer, para gritar, para besar, para librar todas las guerras. Me gusta tu forma de ver la vida, tu soledad y tu libertad para acompañarlas, para aprender de ti, para debatir sobre las formas y los menúes, sobre la muerte, sobre el nombre de las cosas, sobre los helados.


 Esta es probablemente la peor declaración, la peor sentencia: me gustan tus manos para asirme a ellas, para anclarme cuando naufragio, para volar cuando caminemos por la calle de todas las ciudades del mundo. 


Te quiero como para aprenderme tu nombre con todas sus letras, como para aprenderme tu sabor favorito y cómo te gusta el café. 
Y tal vez mañana, cuando me despierte, me dé cuenta de que los amaneceres son menos fríos desde que sentí lo helados que están siempre tus dedos y me de cuenta, como hoy, todas esas veces que te dejé ir y que debí tomar un poco de valor y besarte.  


domingo, 24 de marzo de 2019

Es que lo hemos perdido todo?
Hemos dejado pasar nuestro momento?
Habremos quemado nuestra posibilidad?
Es todo?

Es que acaso ya estamos demasiado lejos?

lunes, 18 de febrero de 2019

Puede que está sea la más oscura de mis soledades.
He llorado por fin, luego de mil noches, luego de tantas razones, hoy, me vengo a deshacer en un llanto amargo y luego frío.  He llorado hasta no poder respirar, he llovido.
Me decanté en un sin fin de incertidumbres, en un ir y venir de preguntas sin respuesta, de certezas sin probabilidades; lloré como hacía mucho que no lloraba,  encontré una puerta que no conocía hacia pensamientos vampiros,  hacia agujeros negros en mi alma.
No sólo lloví, me ví tormenta, huracán, ciclón. Me ví agua turbia y siniestra. Y en el centro de todo ese bullicio, había algo bueno, hay calma en el abismo de la soledad.
Cuando me miré deshecha pude ver todas mis partes. Me veo más humana ahora que soy agua y entonces me sentí en paz con mi tormenta.
Al final, el naufragio también es un viaje.
Hoy lluevo, dejaré que pase.

domingo, 10 de febrero de 2019

Sideral.

Ella me mira mientras yo recuesto mi cabeza sobre el respaldo de la silla, volteo y nuestros ojos chocan.
Es ahí cuando el tiempo se detiene y todo gira en torno a nosotros y sabemos que estamos muriendo.
Hablamos de todo. Y a veces me invade el miedo de pasar un momento lejos, perderme un momento de su magia, todo sin ella es perder.
A veces siento que huimos de todo. Hablamos porque tenemos miedo, caminamos porque no queremos llegar tan pronto a donde el camino se bifurca. Caminamos juntas, buscamos nuestro espacio para existir. Buscamos. Buscamos.
A veces  somos astronautas y saltamos de luna en luna, esquivando los autos y los meteoritos. A veces somos estrellas y nos sentimos rojas y azules y amarillas y muriendo. A veces, casi siempre, ella es viento. A veces, menos, también es cisne y canta.
Sabemos que morimos porque sentimos el tiempo que se nos va.
Sabemos que morimos y tenemos miedo de morir amando.
Sabemos que morimos y tenemos miedo de volvernos polvo.
Lo que no sabe es que yo veo que es semilla y que aún cuando muera, se convertirá en árbol y flores y peces.
Sé que muero y que hacer los minutos más largos no me hará vivir más, pero ella me hace morir menos.
Vuelvo a la tierra, ella sigue hablando de la geografía y las matemáticas... me he perdido un poco, pero luego me tiene de nuevo y caigo en cuenta que es a su lado donde soy entera. No hay máscaras, somos estrellas y estamos brillando y aun si morimos un poco más al caer la noche, seguiremos brillando mañana. 

domingo, 3 de febrero de 2019

XY+++++++++

Tenemos un grillete en el cromosoma Y.
Nos matan.
La estadística es tan cruel que es probable que ya estemos muertas y aún no lo sepamos, es probable que mañana sea mi turno, o el de mi prima, o el de mi amiga...
A veces nos matan, a veces nos quitan la vida. Sí, a veces nos encuentran en un lote, en una calle, en un río, otras, nos pierden para siempre, y no hablo de mi amiga Sandra, de la que hace 6 años no sabemos nada, hablo de todas esas que vuelven y caminan pero lo han perdido todo. Y es que esto se ha vuelto un juego de quién pierde más: la confianza, la autoestima, la dignidad, la vida...
¿Qué más nos van a quitar?
Ya no importa tu tez, tu altura o talla, el.color de tu pelo o tu edad, ¿Tienes vagina? ¡Vas! ¿Y luego qué? Luego el calvario. Un sistema hecho para ser vencido. Lleno de idas y vueltas, encrucijadas y mucha mierda que atravesar para hacer una denuncia, para activar una alerta, para abrir una carpeta.
Yo no sabía que ser mujer era tan peligroso hasta que me enseñaron que si te ves bonita, eres un blanco, que para salir sola de noche hay que tener un horario, que hay que memorizar las placas del taxi y ver a los ojos a todos.
Es demasiado.
Aprendí a tener miedo y ahora me enfrento a que eso que tanto temía, está a la vuelta de la esquina, que ya no es "sí algo me pasa" es "que nada me pase hoy".  Tengo hartazgo de tanto miedo, estoy cansada de morir tantas veces, un poco en cada una de las que desaparecen cada día, un poco en cada afiche de "se busca"   estoy Harta de que nos maten, porque nos tratan como flores, nos cortan, nos llevan, nos explotan hasta que nos marchitan.
Duele ser mujer, aquí en este país, en esta ciudad. Con tanto acoso.
Me duelen mis primas, mi hermana, mis hermanas de vida, mi sobrina, mis amigas, me duele la chica guapa de la otra cuadra, mis colegas, me duelen los papás de las desaparecidas.
Y todo lo que nos queda cabe en una mano: un spray, una llave, un anillo... Todo con lo que podamos defendernos, un lápiz, nuestras manos, nuestras letras, nuestra voz...

sábado, 26 de enero de 2019

Sobre la muerte. El ciclo de lo no eterno.

Hacia tiempo que sabía con toda seguridad que vendría a llevarse a mi madre para siempre, la simple idea me partía y aún no entendía bien lo que sería.

"Ustedes son fuertes y lo bueno es que ya se veía venir, seguro que ya estaban preparadas..."

A veces yo pensaba estar lista, continuaba diciéndome que estaría bien, porque tendría la certeza de que era la última opción por todo lo que pesaban tantos años de enfermedad. Otras, decía "ya hemos salido de peores escenarios y ella sigue aquí, luchando...", todo estará bien.

No me doy cuenta hasta este momento de que vivimos no se cuantos años en la primer etapa del duelo: la negación.

Jamas fue ajena la idea de morir, todos lo hacemos un poco más cada día. Pero nunca viví la muerte tan de cerca hasta que estuvo encima de mí, casi estoy segura que pasó a mí lado, me  habrá rosado el hombro y se quedó bien cerca desde entonces.
Un día antes de -eso- supe lo que realmente me importaba en la vida, supe lo frágil que son la mente, el cuerpo y lo fuerte que son la fe y el amor. Supe que pedir perdón una vez no es suficiente, pero cómo de suficiente es un "te amo" y supe, porque Ella me lo dijo, que soy una chingona.

De pronto hay un zumbido fuerte en mi cabeza, muchas escenas en Mutis, que ahora veo que fueron años y una presión grande en el pecho.

¿Cómo es la muerte? Puedo decir que es una exhalación profunda, eterna... hasta que se apaga la luz.
Como sumergirse en el mar hasta la penumbra y -espero- que los peces la hayan tomado de la mano y guiado hasta el otro lado, a donde brillará para siempre.

A veces creo que por sostener su mano, se llevo un pedazo de mi alma; pude sentir también que me asfixiaba los días siguientes, puedo asegurar la existencia del modo automático de mi sistema. El dolor estaba sobre, dentro, bajo, junto, ante, en mi piel; ya no sabía cuando estaba llorando, ¿La sonrisa por compromiso? Siempre. Los ojos vacíos... Zombie total.

Fase dos: la ira.
Para cuando me di cuenta de que estaba llena de enojo ya era algo tarde, había devorado todo a mi paso; ¡me odie tanto y a Ella y a la vida..! Que cuando vi el espejo, ya no estaba. Vi a alguien que no conocía, veinte kilos de odio en mi sistema, ideas nocivas, desden total por todo lo que amaba.
La culpa me consumió, no hubo necesidad de llegar a negociar, solo un ir y venir de "por qués" y de "hubieras".
Nunca supe qué tan oscuro se puede tornar un lugar hasta que me encontré ahí, luego no tuve ideade cómo volver.
El lugar donde habité de repente era un laberinto del que no podía huir y a la vez era mi único refugio. Me pesó la soledad aunque estuviera acompañada, luego de 20 años con ella, la soledad era su ausencia, su ausencia era la soledad.
Sí, quise morir muchas veces, quise cambiar de lugar y por eso dejé morir muchas cosas, muchos momentos, mucho tiempo. Les dije: la muerte se quedo cerca.

Podía sentir su respiración sobre mi hombro, podía sentir como de a poco se llevaba todo lo que me quedaba, y todo lo que me quedaba era mi perra, esa que Ella me regalo, esa que Ella bañaba, la misma que aprendió a acompañar a pesar de las enfermedades.

Vi de nuevo la vida florecer y luego marchitarse y desvanecerse en mis manos. Recordé aquella noche fría, aunque no podría decir si en realidad fue fría, pero ¡Qué frío!

"Si no aprendes la lección, la repites hasta que lo entiendes"

O simplemente es el ciclo de lo no eterno, de lo mortal.
No es que se me hayan muerto, sólo murieron.
La aceptación recién llega y a veces todavía se va; la aceptación parece un papalote que no sé manejar, pero esta arriba y se ve bien.

A veces creo estar volviendo desde el fondo, a veces creo que ya se ha ido ese reflejo en el que aún me dolía la parte amputada del alma. Ahora sé que ese estado no es por que la muerte se haya ido, sino que creo que ahora me ha dado una palmada en la espalda. 

sábado, 12 de enero de 2019

Prima vera

De toda tu nieve esta cubierto mi silencio,
Adentro estalla mi sangre contra mis costillas
Y yo siento que son mariposas
Y ya imagino sus alitas de colores.

Esta todo tan callado afuera
Y mis ojos, que antes fueran altavoces,
Han ahogado ante ti todo sonido .
Pasa el tiempo, mis manos se despiertan
Y todo esta cambiando de sentido:
Mi voz escucha, mis ojos tocan,
Lo que antes era llanto hoy es suspiro.
Viene tu sol-sonrisa a esta primavera
Y veo brillar los campos de tu espalda
Y siento que ahora creo en la libertad.
Me salen aves del pecho, ¡Estan volando!
¡Creo que por fin  tú nieve se ha hecho río!
Adentro escucho que ya va despertando
Mi verso rojo cantando escalofríos
Y suben todas mis mareas
Y cantan mis olas de suspiros
Y se acerca la luna de tus ojos.

Estrella fugaz

​-A los ojos más hermosos del mundo. Dicen que cuando dos personas se conocen, dos mundos colisionan y crean uno nuevo: ahora yo habito una ...